
El gobierno del presidente Sánchez (PSOE, el partido socialista en el poder) ha aceptado ahora las medidas que había rechazado hace poco más de un mes para controlar la llegada de migrantes a Ceuta. Incluye pedir ayuda a Frontex, la policía de fronteras europea, que antes había descartado.
Ceuta es una ciudad española rodeada de Marruecos donde viven unos 80.000 españoles. Hace un mes, miles de personas atravesaron la frontera desde Marruecos intentando entrar en Ceuta. El alcalde de Ceuta (Juan Vivas, del PP, el partido de derechas) y el jefe de la oposición nacional (Alberto Feijóo, también del PP) pidieron al gobierno que tomara medidas urgentes: crear un mando único para controlar la frontera, cambiar la ley de extranjería, ampliar el perímetro de entrada y pedir dinero europeo para refuerzos. Sánchez las rechazó entonces. Ahora, después del verano, el gobierno acepta todas esas demandas, incluida la ayuda de Frontex (la agencia europea que vigila fronteras).
Para los ciudadanos de Ceuta, estas medidas significan más seguridad en las fronteras y más recursos para gestionar la migración. Para el resto de España, implica que el gobierno invertirá dinero en refuerzos fronterizos y nuevas leyes. Políticamente, Sánchez ha perdido credibilidad al cambiar de opinión tan rápido, pero ha ganado soluciones. Lo real es que Ceuta tendrá más protección y vigilancia europea en las próximas semanas.