
En Salamanca, los pisos turísticos y el alquiler a estudiantes por habitaciones han triplicado los precios de vivienda en diez años. Un tribunal acaba de prohibir estos alquileres turísticos en plantas altas, lo que podría cerrar cientos de pisos. Para las familias normales, vivir en la ciudad se ha vuelto inasumible.
Salamanca es una ciudad mediana de 145.000 habitantes donde viven muchos estudiantes universitarios. Hasta ahora, los dueños de pisos preferían alquilarlos a turistas (a través de plataformas como Airbnb) o dividir un piso en cinco cuartos pequeños para alquilar a estudiantes por 500 euros cada uno, en lugar de alquilarlo entero a una familia. Esto es más rentable para los propietarios pero ha disparado los precios y echado a familias normales del mercado. Un tribunal regional ha dictado que estos alquileres turísticos son un 'uso comercial', no residencial, así que no pueden estar en pisos de plantas altas. Esto podría obligar a cerrar cientos de viviendas turísticas.
La consecuencia real es que Salamanca está dividida: los dueños perderán ingresos si cierran pisos turísticos; los propietarios de estudiantes verán reducida su fuente de ganancias; pero las familias trabajadoras podrían recuperar acceso a viviendas asequibles si el tribunal impone la norma. El precio del alquiler seguirá siendo el problema principal en ciudades pequeñas y medianas de toda España mientras no haya más construcción residencial y mientras el turismo y las inversiones especulativas controlen el mercado.