
Un avión ruso ha lanzado una bomba contra un autobús lleno de gente en la ciudad ucraniana de Kramatorsk, matando a al menos 33 personas. Es el segundo ataque masivo en dos días contra civiles ucranianos. Las autoridades investigan si es un crimen de guerra.
Kramatorsk es una ciudad en el este de Ucrania que antes de la guerra tenía 150.000 habitantes. Ahora está casi vacía porque Rusia la bombardea constantemente: el ejército ruso está a pocos kilómetros intentando conquistar toda la región de Donetsk. Esta semana Rusia ha lanzado ataques aéreos en 12 ciudades diferentes, matando a más de 50 civiles. El ataque de hoy fue contra dos autobuses llenos de pasajeros que iban a hacer sus cosas cotidianas; no había objetivos militares cerca.
Para los civiles ucranianos, esto significa que ir al trabajo, tomar el autobús o estar en la calle es peligroso. Las ciudades del este se vacían porque la gente intenta evacuar. Los hospitales están saturados. Familias enteras han perdido a gente cercana. La vida cotidiana ha desaparecido: no hay normalidad, solo miedo y supervivencia.