
Rusia ha lanzado misiles contra Kiev esta madrugada y ha matado a al menos tres personas, atacando plantas eléctricas y edificios. Esto ocurre después de que Trump anunciara una tregua energética, es decir, un alto el fuego en los ataques a infraestructuras energéticas. El presidente ucraniano Zelenski dice que sus aliados no le avisaron del ataque, lo que hace más difícil defenderse.
Desde hace dos años, Rusia invade Ucrania. Una de las estrategias rusas es atacar la electricidad y el calor para debilitar al país. Trump, el presidente electo de Estados Unidos (que es amigo de Rusia), propuso hace poco una 'tregua energética': que ambos países dejen de atacar plantas de energía. Pero Rusia sigue atacando. Además, Estados Unidos ha dejado de compartir información de inteligencia (datos sobre dónde va a atacar Rusia) con Ucrania, porque quiere que Ucrania no ataque refinerías rusas. Sin esa información, Ucrania no puede defenderse bien.
Para la gente común, esto significa que la guerra sigue sin resolverse. Las ciudades ucranianas siguen siendo atacadas y mueren civiles. Los precios de la energía en Europa pueden subir si Rusia sigue destruyendo plantas eléctricas. Y existe el riesgo de que el conflicto se prolongue más si no hay un acuerdo claro que ambas partes cumplan de verdad.