
En mayo se crearon 232.000 empleos, el mejor dato en ocho años. Pero el número de parados solo bajó en 36.323 personas, el peor resultado de mayo desde 2020. Lo raro es que haya más gente trabajando pero menos gente deje de estar en paro.
España mide el empleo de dos formas: cuántas personas están afiliadas a la Seguridad Social (que es lo que cotizan los trabajadores) y cuántas están registradas como paradas en las oficinas de empleo. Normalmente en mayo suben mucho los empleos porque llega la temporada turística y hotelera. Este año pasado lo mismo: 232.000 nuevos empleados. Pero aquí viene lo raro: el número de desempleados registrados bajó poco (36.323), cuando debería bajar más si hay tanta gente trabajando. Es como si 200.000 personas hubieran empezado a trabajar sin dejar de estar en paro, o como si el sistema no estuviera captando bien lo que pasa.
Lo que está pasando es que mayo es un mes especial: llega el turismo y las empresas contratan gente rápidamente. Pero no está claro si esos empleos son de calidad o si duran. El dato importante es que 36.323 personas dejaron de estar en paro, no 232.000. Eso significa que muchos de esos nuevos empleos no son para quien estaba sin trabajo, sino para estudiantes, jubilados o gente que trabajaba en negro. Para saber si el empleo mejora de verdad, hay que esperar a junio y julio: si baja el paro de forma consistente, será buena señal.