
El líder independentista catalán Carles Puigdemont tiene documentadas las promesas que hizo el Gobierno español en reuniones secretas en Suiza: hablar de independencia y de un trato especial para Cataluña. Ahora dice que las usará cuando le convenga, como arma contra el presidente Sánchez.
Carles Puigdemont es el expresident de Cataluña que promovió el referéndum independentista de 2017 y luego se exilió en Bélgica. Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno español, que pertenece al PSOE (Partido de los Trabajadores Españoles). Hace poco, el Gobierno aprobó una amnistía que perdonaba a los independentistas, incluido Puigdemont. Para llegar a ese acuerdo, enviados del PSOE se reunieron 19 veces en secreto con representantes de Puigdemont en Suiza. Ahora se conoce que en esas reuniones el Gobierno prometió hablar sobre la independencia de Cataluña y sobre un concierto catalán (un acuerdo especial de dinero e impuestos, como tiene el País Vasco). Puigdemont sostiene que esas promesas están documentadas y que las sacará a la luz cuando le venga bien para presionar a Sánchez.
Las consecuencias reales son que el Gobierno queda en una posición débil: si Puigdemont hace públicas esas promesas, presionará para que se cumplan, y la derecha atacará a Sánchez por haber prometido más de lo que está dispuesto a dar. Cataluña seguirá en el centro del conflicto político español. Los inversores y ciudadanos ven inestabilidad institucional. Todo dependerá de si Sánchez cumple esas promesas o si intenta negarlas.