
Trump está intentando presionar más a Irán con medidas económicas para obligarlo a cambiar de política. Pero los expertos dudan que funcione: Irán está acostumbrado a estas sanciones, su moneda ya cae, y lo único que podría pasar es que los iraníes se cabreen aún más con su propio gobierno.
Irán es un país de Oriente Medio que está en tensión constante con Estados Unidos, especialmente desde que Trump llegó a la presidencia. Los presidentes estadounidenses a menudo usan sanciones económicas (prohibiciones de comercio, congelación de dinero) como arma política para presionar a otros países. El dinero iraní, el rial, ya está perdiendo valor rápidamente. Ahora Trump quiere meter más presión económica para que Irán cambie su conducta. El problema es que esto ya ha pasado antes, la gente en Irán ya está cansada de la crisis económica, y en enero pasado hubo protestas grandes en las calles.
En la práctica, esto significa que los precios de las cosas en Irán seguirán subiendo y habrá menos trabajo. Si el plan funciona, el gobierno iraní negocia. Si no funciona, la crisis empeora pero el gobierno no cede. Lo que es seguro: los iraníes de clase media y baja lo van a pasar mal. Es un pulso de poder entre Washington y Teherán donde los ciudadanos están atrapados en el medio.