
Se investigó una estructura coordinada para interferir en causas judicales contra el PSOE y el Gobierno, analizando una red que capturaba información sensible y lanzaba campañas de descrédito contra jueces, fiscales y policías. Según la policía, la trama estuvo dirigida por Santos Cerdán y Leire Díez con el objetivo de proteger los intereses del presidente Pedro Sánchez. Nuevos documentos revelan que la trama se activó apenas 16 horas después de la carta de Sánchez.
El PSOE (Partido de los Socialistas Españoles, el partido del Gobierno) está siendo investigado por lo que se llama «las cloacas»: una red ilegal para atacar a jueces y policías que investigaban al partido. Santos Cerdán era el número dos del PSOE. Leire Díez es una antigua militante socialista apodada «la fontanera» (aunque nunca arregló tuberías, se suponía que era discreta). La UCO (Unidad Central Operativa, la policía especial que investiga delitos graves) encontró documentos en la sede del PSOE en Ferraz mostrando que Cerdán pagaba a Díez para realizar operaciones. Según los informes policiales, esta trama tenía como objetivo torpedear procesos judiciales contra los intereses de Pedro Sánchez. Incluía captación de información, campañas de descrédito contra jueces, fiscales y policías, y pagos encubiertos mediante facturación falsa.
Para la gente normal, esto significa que su confianza en las instituciones sigue cayendo. Si se confirma que un partido en el Gobierno pagaba a gente para sabotear procesos judicales, es algo grave que daña la democracia. Pero también es verdad que ver a políticos e instituciones atacarse públicamente constantemente hace que la gente no sepa a quién creer. El resultado es que muchas personas pierden interés en la política porque les parece todo sucio. Mientras todo esto se litigua, los ciudadanos esperan que la Justicia funcione sin manipulaciones, sea cual sea el resultado final.