
Andy Burnham promete trasladar parte de la oficina del primer ministro a Manchester y dar mayor autoridad a los gobiernos locales. Tras la renuncia de Keir Starmer como primer ministro del Reino Unido, todos los caminos apuntan a que Andy Burnham se convertirá en el nuevo líder británico. El plan es dar más poder a los pueblos y ciudades fuera de Londres para que prosperen económicamente.
Burnham nació en Liverpool en 1970 y en 2017 se presentó como candidato a primer alcalde del Gran Mánchester y ganó las elecciones con más del 60% de los votos. El Partido Laborista es la izquierda británica. Keir Starmer fue primer ministro de Reino Unido durante dos años pero dimitió tras slumping poll ratings, ministerial walkouts y una serie de bruising election defeats. Los conservadores gobernaron antes, y dejaron al país en mal estado. Ahora, Burnham quiere cambiar algo radical: sacar decisiones de Londres (donde todo se concentra) y llevarlas al norte, donde la gente está más pobre. Su idea es que cada región gestione mejor su economía, construya viviendas públicas y controle los servicios básicos como el agua.
El plan de Burnham tocará directamente la vida cotidiana. Promete el programa más grande de construcción de vivienda pública desde después de la Segunda Guerra Mundial. Si gana, los servicios como el agua, la luz, el transporte y la educación podrían pasar de empresas privadas a manos locales, probablemente con precios más baratos pero también con más control público. Las ciudades tendrían más dinero para arreglar infraestructura y crear empleos. El riesgo es que eso cuesta dinero que no siempre hay. Burnham heredará una situación política muy difícil: la economía sigue lenta, los servicios públicos están estirados y los presupuestos domésticos apretados.