
Varios países europeos están viviendo protestas masivas contra la carestía, la vivienda cara y la educación. En Francia, Italia, Albania y Bélgica hay disturbios con saqueos e incendios, mientras que en España y Portugal hay acampadas pacíficas pidiendo casas más baratas.
Europa enfrenta una ola de protestas porque la gente no puede pagar las cosas: la comida, la luz, el alquiler están muy caros y los jóvenes no encuentran casa. En Francia (donde gobierna Emmanuel Macron), Italia, Bélgica y Albania, algunos manifestantes han aprovechado las protestas para romper tiendas, incendiar edificios y enfrentarse a la policía. En España (donde el Gobierno es de Pedro Sánchez) y Portugal (donde gobierna Luís Montenegro) las manifestaciones son más tranquilas: acampadas en plazas principales pidiendo que el Estado controle los precios de los alquileres. Todo está conectado: gente joven, furiosa por no poder vivir, protestando casi al mismo tiempo en varios países.
Estas protestas afectarán directamente a la gente normal. En los países con violencia, habrá más presencia policial en las ciudades y probablemente cambios legales más duros. En España, la huelga general convocada para el 11 de noviembre podría parar transportes y servicios. Lo más probable es que los gobiernos tengan que abordar el tema de la vivienda cara, aunque no esté claro cómo lo harán. A corto plazo: ciudades más militarizadas. A medio plazo: presión política para que bajen alquileres o creen más vivienda pública.