
El líder del Gobierno británico anuncia que se va. Le sustituirá Andy Burnham, que era alcalde de Mánchester. Starmer prometió estabilidad pero su popularidad se hundió por escándalos y malos resultados electorales.
En el Reino Unido, el primer ministro es el jefe del Gobierno, elegido por el partido con más votos en las elecciones. El Partido Laborista (la izquierda británica) ganó hace dos años con una mayoría arrolladora. Keir Starmer, su líder, prometió traer calma después de años de caos político causados por el Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea). Pero desde entonces ha habido escándalos, la gente está descontenta, y su partido perdió elecciones locales hace poco. Ahora dimite sin completar su mandato. Andy Burnham, que gobernaba la ciudad de Mánchester, lo reemplazará probablemente sin elecciones internas en el partido.
Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en diez años. Los gobiernos duran poco porque el Brexit fragmentó la política británica y ningún líder ha logrado resolver los problemas profundos que dejó. Para la gente normal, esto significa más incertidumbre: cada cambio de primer ministro trae cambios de políticas, lo que dificulta la planificación económica y la confianza en las instituciones.