
Los dos partidos de derechas más grandes de España están intentando llegar a un acuerdo para dominar juntos el Senado tras las próximas elecciones. Si lo consiguen, podrían bloquear al Gobierno actual y decidir quiénes ocupan puestos clave en la justicia. Tienen hasta el lunes a medianoche para cerrar las listas.
En España hay dos cámaras donde se hacen las leyes: el Congreso y el Senado. El Senado es la menos conocida, pero tiene poder real: con suficientes escaños (tres quintos del total) se pueden nombrar jueces del Tribunal Constitucional, que es el tribunal que decide si las leyes respetan la Constitución. El PP (Partido Popular, la mayor fuerza de derechas) ha controlado el Senado en la legislatura que acaba y lo ha usado para oponerse al Gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE (Partido Socialista). Ahora hay elecciones el 29 de noviembre y el PP quiere repetir, pero necesita más apoyos. Por eso negocia con Vox, otro partido de derechas más pequeño. Al mismo tiempo, las fuerzas de izquierdas también intentan organizarse para disputarles ese control bajo el nombre 'Senado de progreso'.
Si PP y Vox alcanzan ese acuerdo y obtienen tres quintos del Senado, podrán participar en el nombramiento de jueces del Tribunal Constitucional, el órgano que decide si las leyes que afectan a la vida diaria son válidas o no. También podrían ralentizar o bloquear iniciativas del Gobierno. Para la gente de a pie, el impacto más directo estaría en las leyes y sentencias que ese tribunal dicte en los próximos años.