
El Parlamento ha pedido oficialmente al presidente Sánchez que se vaya. Lo hizo por mayoría usando una moción del PP, que logró los votos de Junts, un partido que normalmente apoya a Sánchez. Ahora el líder del PP, Feijóo, dice que podría llegar a una moción de censura si Junts quiere, pero todos saben que eso es poco probable.
Sánchez es el presidente del Gobierno desde 2023, aunque perdió las elecciones. Para gobernar, necesitaba apoyo de otros partidos en el Parlamento. Junts es un partido catalán independentista que le ayudaba a sacar adelante sus leyes. El PP es el principal partido de la oposición, liderado por Feijóo, y está contra Sánchez. Esta semana, el PP presentó una moción (una votación especial) pidiendo que Sánchez se vaya. Junts votó con el PP, cosa rara, porque quería presionar a Sánchez por la corrupción de algunos de sus ministros. Ahora Feijóo está tanteando si Junts podría llegar a echar a Sánchez, pero en realidad nadie cree que eso pase.
Lo real es que Sánchez se mantiene en el poder porque ningún otro tiene votos para sustituirlo. Junts presionó sobre corrupción pero no quiere un Gobierno del PP. El PP mantiene viva la amenaza de censura por si en los próximos meses hay imputaciones graves al PSOE. Mientras tanto, el Gobierno funciona lentamente porque cada ley requiere negociaciones difíciles. Los ciudadanos ven un Parlamento fragmentado donde nadie governará fácilmente, sin mayorías claras, durante al menos otro año.