
En España, las familias con menos dinero tienen casi todo su ahorro metido en la vivienda donde viven. Las más ricas, en cambio, guardan su dinero en bolsa, fondos de inversión y empresas. Y un tercio de los hogares españoles gasta más de lo que ingresa.
El Banco de España (el organismo público que vigila los bancos y lleva las cuentas del país) publica cada trimestre datos sobre cuánto tienen ahorrado las familias españolas y en qué lo tienen. Según esos datos, la riqueza total de todos los hogares roza los 8,5 billones de euros, una cantidad enorme. Más de la mitad está en manos del 10% más rico. El análisis que ahora se publica cruza esos datos con los niveles de ingresos de cada familia, para ver si los pobres y los ricos ahorran de la misma manera. La conclusión es que no: los que tienen menos dinero lo tienen casi todo en el piso donde viven, mientras los que tienen más lo colocan en productos financieros que pueden crecer con el tiempo.
Para la gente corriente, esto significa que la vivienda no es solo un techo: es prácticamente todo el colchón financiero de muchas familias. Si los precios del piso suben, esas familias se sienten más ricas en papel, pero no pueden tocar ese dinero fácilmente. Y si los precios bajan, pierden su único ahorro. Además, un tercio de los hogares termina cada año debiendo más de lo que ha ingresado, lo que les deja sin margen para imprevistos.