
Perú elige este domingo a su próximo presidente entre Keiko Fujimori, una candidata de derechas que promete mano dura contra la delincuencia, y Roberto Sánchez, un candidato de izquierda que reclama cambios profundos en la economía. Ambos candidatos obtuvieron una adhesión muy baja en la primera vuelta (29% entre los dos), lo que refleja que los peruanos están descontentos con todas las opciones. La elección decidirá no solo quién gobierna, sino también el rumbo político, económico e institucional de un país que ha tenido nueve presidentes en apenas una década.
Roberto Sánchez (candidato de Juntos por el Perú, un partido de izquierda) se enfrenta a Keiko Fujimori (lideresa de Fuerza Popular, un partido de derechas) en la segunda vuelta del 7 de junio. Fujimori es hija del expresidente Alberto Fujimori y busca llegar a la presidencia en su cuarto intento consecutivo. Sánchez es un psicólogo y exministro que ha construido su campaña alrededor de la reivindicación del expresidente Pedro Castillo, encarcelado por dar un golpe de Estado en 2022. Perú lleva una década de inestabilidad con inseguridad ciudadana, debilidad institucional e informalidad laboral como obstáculos principales. La economía peruana crece moderadamente (3,2% esperado para 2026) gracias a la inversión privada, aunque sigue habiendo desigualdad regional y preocupación por la delincuencia.
Perú es una economía abierta, receptor importante de inversiones extranjeras en minería, infraestructura y energía. La inflación está controlada (1,5% en 2025) y se proyecta un crecimiento económico de 3,1% en 2026, pero esto depende de que la incertidumbre política no congele nuevas inversiones. De los 18 millones de peruanos que trabajan, más de 13 millones lo hacen en la informalidad sin contratos ni beneficios. Quien gane deberá elegir entre una estrategia de seguridad represiva o reformas económicas que redistribuyan la riqueza. Ambas son arriesgadas: la primera puede alienar a zonas rurales, la segunda puede espantar inversores. Los peruanos normales esperan que quien sea el ganador ponga fin a los cambios constantes de gobierno y brinde estabilidad para que sus pequeños negocios crezcan.