
El sistema de pensiones español gasta mucho más dinero del que recibe de los trabajadores actuales. Por cada euro que alguien aporta durante su vida laboral, se le da casi un euro y medio cuando se jubila. Esto significa que hay un agujero económico que las generaciones futuras tendrán que tapar.
En España, cuando trabajas, parte de tu sueldo va a un fondo común para pagar las pensiones de los jubilados de ahora. El sistema funciona así: los trabajadores de hoy financian a los pensionistas de hoy, no a sí mismos. El problema es que hay cada vez menos trabajadores jóvenes y más personas jubiladas viviendo más años. Además, las pensiones son más generosas de lo que el dinero que entra puede permitir. Esto crea un desequilibrio: el sistema gasta más de lo que ingresa, y esa diferencia tiene que cubrirse de alguna forma (con más impuestos, menos pensiones, o trabajar más años).
Lo cierto es que el sistema actual no puede seguir como está. En la práctica, esto significa que en los próximos años habrá cambios: puede subir la edad para jubilarse, reducirse el dinero de las pensiones, aumentarse los impuestos a los trabajadores, o una combinación de todo. Las familias que planean su futuro deben saber que las pensiones públicas no serán lo que fueron para sus padres. Habrá que ahorrar más dinero en privado o trabajar más años.