
Alberto González Amador, que es la pareja de Isabel Díaz Ayuso (presidenta de Madrid), cobró 4,4 millones de euros a Quirón Prevención (una empresa sanitaria privada grande) entre 2021 y 2023 a través de empresas que, según la Guardia Civil, no tenían capacidad real para hacer el trabajo que cobraban. Una de esas empresas solo tenía tres máquinas de depilación y un ordenador portátil, pero González Amador pagó medio millón de euros por ella. La Guardia Civil cree que facturó trabajos que le era imposible hacer.
Ayuso es la presidenta de la región de Madrid. González Amador es su pareja. Quirón es una empresa de hospitales privados que recibe muchísimo dinero del gobierno de Madrid para prestar servicios sanitarios. La relación de Ayuso con González Amador trascendió en 2021. Desde entonces, González Amador comenzó a facturar trabajos a Quirón: en 2020 había facturado unos 30.000 euros, pero cuando ya era pareja de Ayuso, esos números se dispararon a más de 327.000 euros en 2021. La oposición política señala que los tres años en los que facturó (2021-2023) coinciden exactamente con el inicio público de su relación con Ayuso. La UCO (Unidad Central Operativa, la policía especializada en estos casos) ha investigado si todo esto fue legal.
González Amador tiene un juicio pendiente por fraude fiscal durante la pandemia, en el que la Fiscalía pide casi cuatro años de cárcel. También hay una segunda investigación abierta en juzgados sobre su relación comercial con Quirón. Si se prueba que facturó dinero por trabajos que no hizo, o que Quirón le pagó porque era pareja de Ayuso (no por el valor real del servicio), eso sería corrupción. El resultado de estas investigaciones afectará a la imagen de Ayuso como lideresa de Madrid y podría abrir preguntas sobre cómo se gasta el dinero público en la región.