
Un terremoto muy fuerte sacudió Panamá el viernes. Dejó heridos y una persona atrapada bajo los escombros de una iglesia. Después vinieron más de cien temblores pequeños.
Panamá es un país en América Central que conecta Norte y Sudamérica. El viernes pasado sufrió un terremoto (un movimiento muy fuerte de la tierra) de magnitud 7,7 en la escala de Richter, que mide la fuerza de estos movimientos. El epicentro fue en el sureste del país. Después de un terremoto grande siempre vienen temblores más pequeños llamados réplicas, que pueden ser cientos. Esta vez fueron más de cien. Las autoridades de protección civil (los que atienden emergencias) reportaron al menos dos heridos y una persona bajo los escombros de una iglesia que se derrumbó. El Instituto de Geociencias es quien mide y estudia estos movimientos en Panamá.
Un terremoto de esta magnitud causa estrés real en la vida de la gente: casas dañadas, miedo a las réplicas, interrupciones en el trabajo y la escuela, falta de servicios básicos. En los próximos días, Panamá necesitará coordinar rescates, atender heridos y evaluar daños en infraestructuras como puentes y edificios. Las réplicas prolongadas mantienen a la población en alerta y dificultan los trabajos de emergencia.