
Un organismo del gobierno español ha obligado a Renfe a abrir tres de sus talleres a Ouigo, una empresa francesa de trenes de alta velocidad que también opera en España. Renfe se negaba porque decía que las reparaciones que quería hacer Ouigo eran demasiado grandes para esos talleres. El árbitro oficial ha dicho que no, que Renfe se equivoca, y que además hace esas mismas reparaciones para sí misma.
En España, Renfe es la empresa pública (del Estado) que lleva décadas gestionando los trenes. Hace unos años, el gobierno abrió las vías a otras empresas privadas para que también pudieran poner trenes y competir. Así llegaron Ouigo (empresa francesa) e Iryo (empresa italiana), que ahora venden billetes de tren de alta velocidad compitiendo con Renfe. El problema es que estas empresas nuevas necesitan talleres para arreglar y revisar sus trenes, y en España esos talleres son de Renfe. La CNMC (Comisión Nacional de Mercados y la Competencia, el organismo oficial que vigila que las empresas jueguen limpio) ha tenido que intervenir porque Renfe no quería dejar entrar a Ouigo en tres de sus talleres en Madrid y Barcelona. La CNMC ha fallado a favor de Ouigo y le ordena a Renfe que abra esas instalaciones. No es la primera vez: ya abrió un expediente parecido contra Renfe por hacer lo mismo con Iryo.
Si Ouigo puede usar esos talleres, podrá mantener mejor sus trenes y es menos probable que haya retrasos o cancelaciones por averías. Más competencia en el tren de alta velocidad suele traducirse, con el tiempo, en más opciones y precios más bajos para los viajeros. De momento, el conflicto sigue abierto porque Renfe también tiene un expediente parecido con Iryo, así que es posible que haya más novedades en los próximos meses.