
El 3 de noviembre, los estadounidenses votan para elegir parte del Senado (la cámara alta del Congreso, que es quien hace las leyes). Dependiendo de quién gane en nueve estados clave, Trump tendrá más o menos poder para hacer lo que quiera en los próximos dos años.
En EE.UU., el poder está dividido en tres: el presidente (ahora Trump), el Congreso (que tiene dos cámaras: Senado y Cámara de Representantes, ambas hacen las leyes), y los jueces. El Senado tiene 100 senadores, dos por cada estado. Las elecciones de mitad de mandato (llamadas midterm) eligen parte del Congreso cada dos años. Este año, se renuevan 34 senadurías. En nueve estados especialmente competitivos, el resultado será muy cerrado. Quién gane allí decidirá si el Senado controla Trump o si tiene que negociar con la oposición.
El resultado en estos nueve estados definirá si Trump gobierna con mayoría total o si necesita negociar. Eso afecta a cualquier persona: desde si suben o bajan impuestos, hasta políticas sobre salud, empleo o inmigración. Un Senado alineado con Trump acelera sus planes; uno dividido los ralentiza. Por eso los candidatos demócratas y republicanos invierten más dinero aquí que en todo el país.