
Una riada devastadora en el Himalaya ha matado a cientos de personas en Nepal y China. Las autoridades siguen buscando supervivientes entre los escombros, y hay trabajadores atrapados en centrales eléctricas en construcción.
Nepal es un país montañoso en Asia que limita con China (donde está el Tíbet). La semana pasada, lluvias extremas provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra en los valles del Himalaya. Esto no es raro en la región durante ciertas épocas, pero esta vez fue especialmente grave. Ahora mismo las autoridades cuentan 903 muertos confirmados y más de 4.000 personas de las que no saben nada. Lo preocupante es que hay trabajadores atrapados en obras de centrales hidroeléctricas (construcciones para producir energía con agua), lo que hace la situación más compleja.
Esta catástrofe afecta directamente a familias que pierden gente, casas y medios de vida. Para el resto del mundo, muestra la vulnerabilidad de zonas de montaña ante eventos climáticos extremos. Nepal necesitará ayuda internacional para recuperarse, y es probable que en los próximos meses haya crisis de hambre o enfermedades si no hay rescate rápido. También plantea preguntas sobre la seguridad de obras de construcción en terrenos peligrosos.