
El gobierno ha triplicado las sanciones a empresas que obligan a trabajar sin pagar las horas extra. Pero según los sindicatos, las multas siguen siendo tan pequeñas que los jefes prefieren pagarlas antes que cumplir la ley. Es más barato infringir que obedecer.
En España, hay una ley que obliga a los empresarios a pagar todas las horas que trabajas. Los sindicatos (organizaciones que defienden a los trabajadores) denuncian que muchas empresas incumplen esto sistemáticamente: hacen trabajar a sus empleados más horas de la cuenta sin pagarlas. La Inspección de Trabajo es el organismo del gobierno que controla que se cumplan estas leyes. El año pasado multó a empresas con 15,7 millones de euros por este incumplimiento. Los sindicatos calculan que, en realidad, los empresarios se ahorran 3.378 millones de euros anuales sin pagar esas horas extra. O sea: ganan mucho más dinero incumpliendo que lo que pierden con las multas.
En la práctica, lo que está pasando es que muchos trabajadores siguen sin cobrar esas horas extra que trabajan. Las multas han subido, pero mientras sigan siendo más baratas que pagar lo debido, algunos empresarios seguirán eligiendo infringir la ley. Esto afecta directamente al sueldo real que reciben millones de españoles: trabajan más de lo que les pagan, lo que reduce su poder de compra y ahorro.