
Las empresas energéticas Moeve (española) y Galp (portuguesa) han abandonado su plan de unirse en una sola gran compañía. Llevaban meses negociando pero no han llegado a un acuerdo. La inestabilidad de los precios del petróleo y las diferencias sobre cuánto vale cada empresa han roto el trato.
Moeve es una empresa española que refina petróleo y tiene gasolineras. Galp es su equivalente en Portugal. A principios de 2026 anunciaron que querían explorar una fusión, es decir, unirse para formar una empresa más grande y fuerte que pudiera competir mejor en el mercado europeo de combustibles. La idea era crear dos plataformas: una para vender a grandes clientes industriales y otra para las gasolineras de toda la vida. Pero la situación internacional se complicó: un conflicto en Oriente Próximo disparó la volatilidad de los precios de la energía, y las dos empresas no se pusieron de acuerdo en cuánto valía lo que cada una ponía en la mesa. Ya en verano alargaron el plazo para intentar cerrar el trato, pero este lunes han comunicado oficialmente que rompen las negociaciones.
En la práctica, esta fusión no llega a afectar al bolsillo de nadie porque nunca se completó. Las gasolineras de Moeve y Galp seguirán funcionando por separado como hasta ahora. Lo que sí queda claro es que el sector energético está revuelto: los precios del combustible siguen siendo impredecibles, y eso complica tanto los grandes negocios empresariales como el día a día de quien va a repostar.