
La ministra de Defensa dice que su equipo de inteligencia avisó con tiempo de que venía un gran salto de migrantes a Ceuta. El ministro del Interior lo niega. Los dos se contradicen en público, y el Gobierno queda mal parado porque nadie parece saber quién tenía que hacer qué.
Ceuta es una ciudad española en el norte de África, rodeada de Marruecos. El 30 de julio de 2026, unos 80.000 migrantes —principalmente del Magreb— entraron masivamente a nado en dos días. Es un número nunca visto. El Gobierno español tiene que controlar las fronteras: el ministerio de Interior (Fernando Grande-Marlaska) manda la policía, y el de Defensa (Margarita Robles) controla el ejército. El CNI (Centro Nacional de Inteligencia, es decir, el servicio de espías del Estado) está bajo Defensa. Lo que pasó es que Robles dice que el CNI avisó el 29 de julio de que iba a pasar algo grave. Marlaska dice que nadie le avisó de nada. Uno de los dos miente, o no se comunicaron bien. Mientras que en 2021 pasó algo parecido con 10.000 personas y fue un caos.
Lo que importa a la gente corriente es que la frontera se controló después, nadie salió herido gravemente, y los migrantes fueron derivados. Pero la guerra de versiones entre ministros es mala: enseña que el Gobierno no funciona como equipo. Si hubiera realmente un aviso el día antes, ¿por qué no se preparó mejor? Si no lo había, ¿por qué Robles lo inventa? De una forma u otra, hay un fallo de comunicación grave que debería investigarse, no ocultarse con acusaciones cruzadas.