
Las empresas privadas son dueñas de más de un millón de casas en España, el 4% de todas las viviendas del país. Esto significa que cada vez hay menos pisos para que la gente normal los compre o alquile a precio normal.
En España, la mayoría de las casas son propiedad de personas individuales. Pero desde hace años, grandes empresas inmobiliarias (compañías que compran y venden casas para ganar dinero) han estado comprando cada vez más viviendas. El Catastro (la oficina del gobierno que tiene registro de todas las propiedades) acaba de publicar datos nuevos que muestran que ya hay más de 263.000 empresas privadas que en total poseen 1.076.753 viviendas. El caso de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desahuciada de su piso en Madrid porque la empresa dueña del inmueble le subió el alquiler al triple, es un ejemplo de lo que está pasando: cada vez más personas tienen que alquilar en lugar de ser dueños de su casa, y las empresas controlan más del mercado.
Este cambio afecta directamente a cualquiera que necesite alquilar una casa o un piso. Cuando las empresas son dueñas de muchas viviendas, tienden a subir los precios porque el objetivo es ganar dinero, no ayudar a la gente a vivir. Para familias jóvenes o personas con rentas bajas, los alquileres cada vez son más caros y menos accesibles. Esto también reduce el número de casas disponibles para comprar, lo que encarece aún más las propiedades. Las consecuencias son claras: la vivienda se vuelve menos asequible para la mayoría.