
El Gobierno regularizó a más de un millón de inmigrantes sin papeles, dándoles permiso para trabajar un año. Una encuesta muestra que el 55,7% de los españoles ve esto como demasiado, aunque quienes votan a la izquierda lo apoyan más que quienes votan a la derecha.
El Gobierno español (el equipo de ministros que dirige el país) aprobó un programa especial para que inmigrantes sin papeles pudieran regularizarse, es decir, obtener documentos legales. Esto terminó el 30 de junio. El Instituto DYM hizo una encuesta para preguntar a la gente si les parecía bien o mal. Los resultados muestran que la opinión está dividida según si alguien vota a partidos de izquierda (como el PSOE o Sumar) o de derecha (como el PP). Este tema importa porque toca un debate importante en España: cuántos inmigrantes debería permitir el país y qué hacer con quienes llegan sin documentos.
Esta medida afecta directamente a cómo funcionan el mercado laboral y los servicios públicos en España. Si un millón de personas consiguen trabajar legalmente, pueden cotizar a la seguridad social y pagar impuestos. Pero también aumenta la competencia por empleos y requiere más recursos en sanidad y educación. La opinion está muy polarizada: los de derecha ven un riesgo; los de izquierda ven una solución. Lo cierto es que la regularización ya está hecha y ahora hay que gestionar sus consecuencias.