
Marine Le Pen, la líder de la ultraderecha francesa, va ganando en todas las encuestas para las elecciones presidenciales que se celebrarán el 2 de mayo de 2025. Según los sondeos, vencería a cualquier otro candidato en la segunda vuelta. Esto es importante porque Francia es uno de los países más poderosos de Europa.
En Francia, cada cinco años se elige presidente en una votación que funciona así: si nadie obtiene más del 50 por ciento en la primera vuelta, los dos más votados compiten en una segunda ronda dos semanas después. Marine Le Pen dirige el Frente Nacional (ahora llamado Agrupación Nacional), un partido de extrema derecha que lleva décadas ganando votos poco a poco. Antes, la izquierda y la derecha tradicional gobernaban alternándose. Pero en los últimos años, muchos franceses han votado a Le Pen porque dicen que otros partidos no resuelven sus problemas: desempleo, inmigración, pérdida de poder adquisitivo. Las encuestas que publica ahora, a siete meses de las elecciones, muestran que Le Pen saldría ganadora frente a cualquier rival en una segunda vuelta. Eso la convierte en candidata favorita.
Si Marine Le Pen llega a la presidencia, Francia cambiará de dirección en temas clave: inmigración, impuestos, relación con la Unión Europea (UE, la alianza de países europeos), y relaciones internacionales. Esto afecta a todos los europeos porque las decisiones francesas influyen en economía, seguridad y política continental. Para los españoles, un gobierno de extrema derecha en Francia podría significar cambios en cómo la UE trata temas como refugiados, comercio y presupuestos comunitarios. Las elecciones de mayo serán decisivas.