
Los conductores de trenes de Rodalies (el servicio de cercanías de Barcelona) se niegan a conducir después de las lluvias porque dicen que no hay inspecciones de seguridad correctas. Renfe (la empresa de trenes) y Adif (que gestiona las vías) dicen que todo está bien, pero los sindicatos de maquinistas no se fían. El transporte sigue paralizado cuatro días después.
Rodalies es el sistema de trenes de cercanías que mueve a cientos de miles de personas cada día en el área de Barcelona. Renfe es la empresa pública que maneja los trenes. Adif es otra empresa pública que se encarga de las vías y las estaciones. Los sindicatos SEMAF y Alferro representan a los maquinistas, que son los conductores de los trenes. Después de las lluvias intensas, Renfe y Adif declararon que las vías eran seguras para volver a funcionar. Pero los maquinistas dicen que no hay informes técnicos que lo demuestren, así que se niegan a conducir. Esto es un pulso: cada lado quiere que el otro ceda.
De momento, Rodalies sigue sin funcionar y miles de personas no pueden ir al trabajo o a casa. Lo que importa en la vida real es: ¿hay peligro real o no? Si hay riesgo, no se puede circular. Si no lo hay, hay que demostrar con informes que Renfe y sindicatos acepten. Mientras se discute, el caos de transportes deja tirada a gente que depende del tren.