
El PP acusa a Pedro Sánchez de "ingeniería electoral" con la ley de nietos, una norma que otorga la nacionalidad a casi 2,5 millones de personas en el extranjero. Expertos calculan que a lo largo de toda la democracia, el voto exterior solo ha cambiado cuatro diputados, el último en Madrid en 2023. Es un debate político caliente, pero con impacto electoral probablemente mínimo.
El CERA es el Censo Electoral de Residentes Ausentes, el registro de españoles mayores de edad que viven fuera de España y tienen derecho a votar. La ley de nietos abrió una vía para que hijos y nietos de españoles nacidos en el extranjero obtuvieran la nacionalidad, especialmente descendientes de exiliados de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Más de 2,4 millones de personas iniciaron los trámites. El PP (el partido de la oposición, que quiere gobernar) y Vox (otro partido más pequeño de derechas) denuncian "ingeniería electoral", mientras que el Gobierno defiende una "reparación histórica". El censo exterior creció de 2,3 millones en 2023 a 2,7 millones en mayo de 2026.
El sistema electoral español reparte escaños por provincias, no por un censo nacional único, lo que significa que el impacto real de nuevos votantes en el extranjero depende mucho de dónde se concentren. No hay encuestas sobre cómo votarán estos nuevos ciudadanos. En la vida cotidiana, esto importa porque el censo que se usa para unas elecciones se cierra dos meses antes del mes de la convocatoria, así que habrá que esperar para ver cifras definitivas. La realidad: el debate es más político que electoral. Ambos bandos pelean por reglas de juego, no por hechos probados de fraude.