
Nicolás Maduro, el expresidente de Venezuela preso en Nueva York, ha pedido al tribunal que cierre su caso diciendo que como jefe de Estado no puede ser juzgado. Estados Unidos rechaza esto porque dejó de reconocerlo como presidente legítimo hace años.
Nicolás Maduro fue el presidente de Venezuela hasta que fue capturado el 3 de enero de 2025 en Caracas por tropas estadounidenses y trasladado a Nueva York. Estados Unidos lo acusa de narcotráfico y terrorismo. Pero desde 2019, el gobierno estadounidense ya no lo reconoce como presidente legítimo de Venezuela: dice que Maduro es un dictador que falsificó elecciones. Ahora Maduro se defiende usando una regla del derecho internacional: los jefes de Estado en ejercicio no pueden ser juzgados en otro país. El problema es que EEUU dice que él ya no es jefe de Estado, así que esa regla no le protege.
Lo que pase con Maduro afecta a Venezuela entera. Si el tribunal estadounidense lo condena, quedará preso en Nueva York. Si lo suelta, volvería a Venezuela. También importa por qué: si EEUU puede capturar presidentes de otros países, otros países pueden intentar lo mismo. Para los venezolanos, esto es urgente: mientras Maduro está preso, hay un vacío de poder en su país y su familia sigue en la incertidumbre. El juicio real está programado para junio de 2027, así que falta mucho.