
El gobierno de Madrid vendió casi 4.800 pisos públicos a grandes fondos de inversión como Goldman Sachs y Blackstone hace diez años. Esos pisos tenían inquilinos viviendo dentro, y ahora la ciudad sufre una crisis de vivienda cara. Los expertos dicen que esa venta fue un error que quitó casas baratas a la gente que las necesitaba.
Madrid tenía viviendas públicas: pisos propiedad del gobierno que alquilaba a precio bajo a gente sin recursos. En 2013, el gobierno regional (dirigido por el Partido Popular, la derecha española) decidió vender esos casi 4.800 pisos a fondos de inversión extranjeros. Los fondos son empresas que compran activos para ganar dinero rápido. Goldman Sachs y Blackstone son dos de los más grandes del mundo. Los pisos se vendieron con gente viviendo dentro como inquilinos. Diez años después, Madrid tiene una crisis grave: la vivienda cuesta cada vez más, hay menos casas baratas disponibles, y mucha gente joven no puede vivir en la ciudad. Los analistas ahora señalan que esa venta de 2013 fue una decisión política que agravó el problema.
Lo que importa ahora es concreto: en Madrid hay cada vez menos pisos baratos, los alquileres suben cada año, y mucha gente joven o trabajadora no puede vivir en la ciudad. Esa venta de 2013 fue una decisión política que el gobierno de entonces creyó correcta economicamente, pero que hoy los expertos ven como un factor que agravó la crisis. Lo que viene es el reto real: cómo recuperar vivienda asequible en una ciudad que la perdió hace una década.