
A partir del lunes es obligatorio estar empadronado en Madrid para obtener la Tarjeta de Transporte Público Personal, el abono que permite viajar más barato en metro, bus y trenes. La decisión perjudica sobre todo a estudiantes y personas migrantes. Muchos propietarios no quieren empadronar a quienes alquilan pisos, así que los migrantes quedan atrapados sin poder acceder al descuento.
Isabel Díaz Ayuso es la presidenta del Partido Popular (PP) en Madrid, que es la región que rodea a la capital española. Solo podrán solicitar el abono de transportes aquellas personas que estén empadronadas en Madrid. El empadronamiento es un registro administrativo donde consta quién vive dónde. Hasta ahora no era necesario para tener el abono. Ayuso dice que el contribuyente madrileño sufraga con sus impuestos el 90 del transporte público, así que argumenta que el dinero público debe beneficiar a los residentes. Sin embargo, ya hay convenio con algunas poblaciones de Castilla-La Mancha y Castilla y León, y Ayuso anuncia que seguirá impulsando acuerdos para que los estudiantes puedan acceder a las bonificaciones. La medida se ha anunciado cuando hay un debate político nacional sobre "prioridad nacional" impulsado por Vox (un partido de derechas) que enfatiza ayudar primero a los ciudadanos españoles.
Miles de usuarios se ven excluidos de este servicio y tendrán que pagar más por viajar. Para gente con poco dinero, esto significa gastar 50-80 euros más al mes. Tendrán que pagar billetes de mayor coste y menor facilidad diaria. Quien vive en Madrid pero no está empadronado (migrantes, algunos estudiantes, gente sin vivienda fija) se queda sin el descuento. La consecuencia real es que miles de personas pagarán más por lo mismo: una viajecita en metro cuesta igual, pero sin abono sale caro.