
Keiko Fujimori se convirtió en presidenta de Perú el martes. Prometió mano dura contra la inseguridad y obras públicas, pero diputados de la oposición protestaron dentro del Congreso mostrando fotos de víctimas de represión. Es la vuelta al poder del fujimorismo, la familia política de su padre Alberto, que gobernó hace 26 años.
Perú está en crisis. Hay mucha inseguridad, pobreza y enfrentamientos entre bandas criminales. Keiko Fujimori es la hija del expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó en los años 90 con mano muy dura: persiguió a opositores y hubo muertes de civiles inocentes. Keiko ganó las elecciones y ahora vuelve su familia al poder. La oposición (los diputados que votaron por otros) está furiosa porque temen que repita los abusos del pasado. El fujimorismo es el movimiento político de su padre: promete orden y seguridad, pero muchos lo asocian con represión y corrupción.
Keiko Fujimori empieza su mandato en un país muy dividido. Tiene que resolver problemas reales: inseguridad en las calles, personas sin dinero, hospitales que no funcionan. Pero también carga con el peso del pasado: su familia está asociada a represión y corrupción de hace décadas. Los próximos años dirán si prioriza la seguridad con respeto a los derechos, o repite los errores del pasado. Para los ciudadanos normales, lo importante es que baje la criminalidad y que no haya abuso de poder.