
El partido Junts dice que hablaría de una moción de censura contra Pedro Sánchez, pero solo si Feijóo (líder de la oposición) viaja a Bélgica para negociar con Carles Puigdemont, que está exiliado allí. Es un juego político donde varios partidos pequeños tienen poder para tumbar al Gobierno, pero nadie quiere elecciones.
España tiene un Gobierno débil: el presidente Pedro Sánchez depende de acuerdos con partidos pequeños para gobernar. El Partido Popular (derecha) lidera la oposición con Alberto Núñez Feijóo. Hace poco, Feijóo dijo que podría hacer una moción de censura (un procedimiento para echar al presidente) sumando votos de varios partidos pequeños. Junts es un partido independentista catalán; su líder oficial es Carles Puigdemont, que vive en el exilio en Bélgica por cargos políticos tras el independentismo de 2017. Ahora Junts juega al póker: dice que negocia, pero pone condiciones imposibles para que Feijóo se desplace a hablar con Puigdemont en Waterloo (ciudad de Bélgica). Vox, el partido de ultraderecha, se molesta porque una reunión así les partiría la coalición.
En la práctica, esto significa que España seguirá gobernada por Sánchez, al menos de momento. Ningún partido tiene claro si quiere hacer una moción de censura o elecciones. Los partidos pequeños tienen poder de decisión, y lo usan para negociar. Los españoles normales ven un Gobierno frágil que no puede aprobar presupuestos con facilidad y una oposición desunida. Las cosas no cambiarán rápido: habrá más negociaciones, más teatrillo político y seguiremos sin poder hacer reformas grandes.