
Un juez imputa a la presidenta de la SEPI (que gestiona las empresas públicas del Estado) junto a otros 24 cargos públicos y empresarios. Los acusan de haber ayudado a Leire Díez, una mujer vinculada al PSOE, a conseguir millones en contratos y rescates estatales a cambio de comisiones. La Guardia Civil sostiene que mediaron en al menos cinco operaciones que cifran en 132,9 millones de euros.
Leire Díez fue una exmilitante socialista a la que los medios llamaron "fontanera" por su trabajo haciendo de intermediaria entre políticos y empresarios. El PSOE es el partido socialista que gobierna España. La SEPI es la empresa estatal que controla las acciones de otras empresas públicas (bancos, autopistas, etc.). Desde 2025 se investiga a Díez por presuntamente haber usado sus conexiones en el gobierno para conseguir dinero y contratos públicos de forma ilegal. Ahora el juez imputa a la actual presidenta de la SEPI, Belén Gualda, y a muchas otras personas: ejecutivos de empresas públicas, ministros, y empresarios. El escándalo es grave porque muestra una trama coordinada que presuntamente manipuló decisiones públicas para ganar dinero privado.
El volumen total de ayudas y contratos relacionados con la trama ronda los 132 millones de euros según fuentes judicales. Para un ciudadano normal, esto significa que el dinero público que debería ir a empresas por sus méritos puede haber ido a empresas amigadas a cambio de dinero en negro. Si se prueba, implicaría que obras públicas, rescates de empresas en problemas, y contratación pública estuvieron manipulados. La investigación aún está en fase inicial y habrá que ver quién es condenado. Pero si la trama existió, significa que durante varios años algunos gestores públicos priorizaron ganar comisiones sobre administrar el dinero de todos.