
José Ángel Núñez, responsable de climatología de la Aemet, afirma que su agencia hizo bien su trabajo el día de la tragedia en Valencia. Dice que el verdadero problema fue que el gobierno regional no tomó decisiones a partir de los avisos que recibió.
El 29 de octubre de 2024, una riada masiva (Dana significa depresión aislada en niveles altos) arrasó Valencia y mató a 233 personas. Después, el PP (Partido Popular, que gobernaba la región) y su presidente Carlos Mazón intentaron culpar a los meteorólogos de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología, que es quien predice el tiempo) de no avisar a tiempo. Núñez, que lleva desde 2002 en su puesto, ha declarado ante jueces y en el Congreso que la Aemet hizo su trabajo correctamente, que los avisos llegaron a tiempo, pero que nadie actuó según esos avisos.
Lo importante es entender qué salió mal ese día: si fue un fallo de información o un fallo de acción. La mayoría de expertos concluye que los avisos existieron, pero no se tradujeron en órdenes de evacuación ni aviso real a la población. Esto significa que cuando llueve mucho en el futuro, el gobierno debe estar más atento y avisar a la gente mucho antes, sin esperar a que llueva.