
El Banco de Japón (el banco central que controla el dinero del país) ha subido el precio que cobra por prestar dinero a otros bancos. Es la subida más rápida en 36 años. Lo hace porque los precios están subiendo demasiado y Estados Unidos le ha pedido que lo haga.
El Banco de Japón es como el corazón financiero de Japón: decide cuánto cuesta pedir dinero prestado en el país. Cuando sube los tipos de interés, todo se vuelve más caro: hipotecas, créditos, préstamos. Japón llevaba años con tipos muy bajos. Ahora, por primera vez en tres décadas, están subiendo rápido porque los precios de las cosas (comida, gasolina, etc.) suben más de lo normal. Además, Estados Unidos ha presionado públicamente a Japón para que suba los tipos, algo muy inusual en las relaciones entre países.
Para el ciudadano normal, esto significa que los créditos y hipotecas van a costar más dinero cada mes. Si tienes un préstamo variable, tu cuota puede subir. Por el lado positivo, los ahorros en cuentas bancarias empezarán a ganar un poco más de intereses. El cambio afecta especialmente a quien quiera comprar casa o un coche en los próximos meses: será más caro. Para empresas que pidan dinero prestado, también aumentarán los costes.