
Esta semana se reúnen en Wyoming los jefes de los bancos centrales del mundo para hablar de economía. Lo que digan allí será una pista sobre si subirán los tipos de interés, lo que afecta directamente al precio de las hipotecas y al coste de la vida. Es como una reunión de directores de cine donde se rumorea qué películas harán después.
Jackson Hole es un valle en Wyoming donde se reúne cada año la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos) con otros bancos centrales del mundo. El banco central es la institución que controla el dinero de un país: decide el precio del dinero (los tipos de interés) y lucha contra la inflación (cuando todo se vuelve más caro). Esta reunión no toma decisiones formales, pero lo que digan sus presidentes es una pista enorme sobre qué harán después. En estos momentos, hay miedo a que los precios sigan subiendo por los problemas en Oriente Próximo. El BCE (banco central europeo, que controla el euro) ya ha subido tipos en junio. La Reserva Federal de Estados Unidos está dividida sobre si hacerlo. Lo importante es que si uno sube tipos y el otro no, el euro pierde valor frente al dólar, y eso encarece la energía que compramos en el extranjero.
Lo que pasen en Jackson Hole esta semana afectará directamente a tu bolsillo. Si los bancos centrales hablan de subir tipos, el precio del dinero sube: las hipotecas a tipo variable te saldrán más caras, los préstamos personales también, y el ahorro da un poco más de dinero. Si dicen que bajan la guardia, pasa lo contrario. El euríbor (el índice que regula la mayoría de hipotecas variables) ya está subiendo y toca máximos desde hace años. Los próximos movimientos de tipos llegarán en las próximas semanas.