
Irán e Estados Unidos habían pactado una pausa en sus enfrentamientos hace poco, pero el acuerdo no funcionó. Irán atacó barcos de petróleo a principios de julio para mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, una zona del agua muy importante para el comercio mundial. La tregua terminó.
Irán y Estados Unidos llevan años en conflicto. El gobierno de Irán es una república islámica que choca con los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo. El estrecho de Ormuz es un paso de agua entre Irán y la península arábiga por donde pasa casi todo el petróleo que viaja por barco en el mundo. En junio, ambos países firmaron un papel que suponía pausar la guerra durante 60 días mientras negociaban algo más serio. Pero esa tregua era débil: dejaba sin resolver cuestiones grandes como el programa nuclear de Irán y quién controlaría el estrecho. El 6 de julio, Irán atacó un barco que transportaba gas procedente de Qatar, y después atacó un petrolero saudí. Con eso, Irán mostró que no va a soltar su control sobre esa zona, aunque eso signifique volver a la guerra.
Los ataques de Irán afectan directamente a los precios del petróleo y el gas que llega a Europa y al resto del mundo. Si esta guerra se intensifica, los ciudadanos de a pie notarán subidas en la gasolina, la calefacción y la luz. Además, hay riesgo de que otros países se metan en el conflicto. Por ahora, la tregua está rota y volvemos a una situación de tensión alta en una de las zonas más importantes para el comercio mundial.