
Irán está considerando atacar los cables de fibra óptica que pasan por debajo del agua en el estrecho de Ormuz, una zona clave por donde viaja el petróleo mundial y ahora también datos de internet. Si los destruye, afectaría a la comunicación global y al comercio internacional.
El estrecho de Ormuz es un paso de agua muy importante entre Irán y Arabia Saudí: por ahí circula el petróleo que venden los países del Golfo (como Arabia Saudí) al resto del mundo. Pero no solo pasa petróleo: también hay cables submarinos (tuberías de internet bajo el agua) que conectan Europa, Asia y Oriente Medio. Irán es un país que ha tenido conflictos con Estados Unidos y otros países occidentales durante años. Ahora, según la noticia, Irán está mirando estos cables como un objetivo: si los rompe, podría dejar sin internet a millones de personas y afectar el comercio global. Es una amenaza nueva en un conflicto que ya es muy tenso.
Si Irán destroza estos cables, millones de personas perderían conexión a internet: bancos, hospitales, empresas. El precio del petróleo subiría porque el Ormuz es vital para su comercio. El coste de reparar los cables sería enorme y tardarían semanas o meses. Aunque Irán solo está amenazando por ahora, el riesgo es real: una guerra que afecte esa zona dejaría a gran parte del mundo sin conexión ni petróleo barato.