
Los inversores de otros países tienen más deuda del Estado español que nunca. Desde la pandemia han aumentado sus compras un 38% y en junio ya tenían el 50,8% de los bonos en circulación. Se lee como una señal de confianza en la economía española.
El Tesoro Público es la oficina del gobierno que se encarga de pedir dinero prestado emitiendo bonos: papeles que prometen devolver dinero con intereses. Cuando un gobierno necesita financiarse, vende estos bonos a inversores. Hasta hace poco, los españoles y las instituciones españolas eran los principales compradores. Ahora, los inversores extranjeros (de otros países) tienen más. Coincide con la mejora de la calificación crediticia de España: a finales del verano, las agencias internacionales que evalúan la salud financiera de un país (como Moody's o Fitch) la subieron a «A+», aunque el dato de deuda es anterior a esa subida. Desde la crisis de 2012, cuando España estaba muy endeudada, el país ha recuperado confianza. Al cierre de junio, el 50,8% de la deuda pública española estaba en manos de extranjeros, un récord histórico. El dato cuenta como extranjeras a algunas gestoras españolas con sede en Luxemburgo.
En la práctica diaria, esto significa que el Estado español tiene más fácil conseguir dinero para pagar pensiones, sanidad y educación. Pero también es cierto que depende más de lo que piensen los inversores extranjeros: si algo malo ocurre en el mundo, pueden retirar dinero rápidamente. La fortaleza del empleo y el crecimiento de la economía española son reales, y eso es lo que atrae a los inversores. El riesgo está en que, si esta confianza se quiebra, el impacto será más agudo que si el dinero viniera de dentro.