
Las empresas que construyen casas y edificios están parando trabajos porque no encuentran obreros. Necesitan contratar a 700.000 personas y en junio la actividad cayó casi un 40%. Sin trabajadores, no pueden seguir levantando las casas que la gente quiere comprar.
La construcción es uno de los sectores más importantes de la economía: sin él, no se hacen casas, carreteras ni edificios. Ahora mismo, las empresas constructoras (compañías que se dedican a levantar obras) dicen que tienen un problema grave: no encuentran suficientes obreros que quieran trabajar en las obras. En junio, la actividad del sector cayó un 38,1% respecto a junio del año pasado. Esto significa que hicieron casi la mitad del trabajo que hacían hace un año. El sector necesita encontrar alrededor de 700.000 trabajadores nuevos para poder continuar con los proyectos que tienen. Sin obreros, las casas no se construyen, los edificios se retrasan, y la economía sufre porque muchas familias están esperando poder comprar casa.
Para la mayoría de la gente, esto tiene consecuencias claras: si no hay obreros, las casas tardan más en construirse y suben de precio. Los precios de alquiler también pueden subir porque hay menos viviendas disponibles. Los pisos nuevos que estaban previstos no se hacen a tiempo. Y si las obras se ralentizan, muchas personas que esperaban poder comprar casa tendrán que esperar más o pagar más dinero. También significa menos empleo en el sector si las constructoras paran completamente.