
Las empresas de energía están ganando más dinero que nunca por culpa de la guerra en Oriente Medio. Los precios del petróleo y el gas se han disparado, y las petroleras aprovechan para ganar casi 25 céntimos por cada euro que venden. Eso significa que mientras tú pagas más gasolina y electricidad, ellas ganan récords históricos.
En España hay empresas que se dedican a refinar petróleo, vender electricidad y comerciar con combustibles. El sindicato CCOO (una organización que defiende a los trabajadores) ha medido cuánto dinero ganan estas compañías sobre lo que venden. Hace unos años ganaban el 11%, ahora ganan el 24,5%. La razón: la guerra en Irán ha puesto el petróleo y el gas por las nubes. Cuando suben los precios, estas empresas no solo suben los suyos: además crecen mucho sus ganancias. Los refinerías (las fábricas que convierten el crudo en gasolina) son las que más se lucran, ganando el 28,4%.
En la práctica, esto significa que los precios de la gasolina, el diésel y la electricidad seguirán altos porque las empresas no tienen incentivo para bajarlos mientras ganen tanto. Si el conflicto en Irán se mantiene, los precios no bajará pronto. El debate real es si el Gobierno debe tomar medidas (impuestos, regulación) para que estas ganancias no salgan completamente de los bolsillos de la gente normal, o si es mejor dejar que el mercado actúe solo.