
Irán cierra el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el petróleo mundial, y advierte que disparará contra cualquier barco. Estados Unidos responde lanzando 49 misiles Tomahawk contra objetivos iraníes. Los ataques cruzados suceden por segundo día consecutivo, destruyendo esperanzas de paz que hace días parecían cercanas.
Desde el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos (el país gobernado por Trump) e Israel han estado en guerra contra Irán (república islámica gobernada desde Teherán). En abril se firmó un alto el fuego (pausa), pero esta semana se rompió. El estrecho de Ormuz es un paso de agua entre Irán y Arabia Saudita por donde pasa el 20% del petróleo mundial. Es considerado un corredor energético vital, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado. Cuando Irán lo cierra, el mundo pierde acceso al crudo, lo que encarece gasolina, calefacción y productos de plástico en todas partes.
El comercio mundial de crudo está en riesgo por cierre total de Ormuz. En la práctica: si el conflicto no se resuelve rápido, los precios de la gasolina subirán, los vuelos costarán más, la calefacción será más cara, y todo lo que se transporta por barco costará dinero adicional. Los ciudadanos españoles lo notarán en la factura de la luz y del depósito del coche. Los mercados financieros mundiales caen de nervios. La negociación sigue bloqueada: Trump asegura que Irán deberá enfrentar las consecuencias de haber retrasado una negociación, mientras Teherán insiste en que EEUU es quien rompe la tregua.