
El Gobierno presentará otra vez sus objetivos de gasto y déficit al Congreso, pero PP, Junts y otros partidos volverán a decirle que no. Si se rechaza dos veces, el Gobierno puede usar los objetivos que ya pactó con Bruselas (la UE) sin pasar por el Congreso, aunque esto es legalmente complicado.
El Gobierno es el equipo que dirige el país (ahora lo encabeza el PSOE, el partido de izquierda). El Congreso es donde están los diputados que votarán si está de acuerdo o no. La UE (Unión Europea, los países europeos juntos) tiene reglas sobre cuánto dinero puede gastar cada país. El Gobierno lleva años sin conseguir que el Congreso apruebe los presupuestos (el dinero que el Estado gasta cada año), así que está usando los presupuestos de 2023. Ahora intenta hacer nuevos presupuestos para 2026, pero necesita que el Congreso vote a favor de sus objetivos de déficit (gastar más dinero del que entra). PP, Junts y otros partidos ya dijeron no una vez, y el Gobierno cree que dirán no de nuevo. Si pasa eso dos veces, el Gobierno dice que puede usar directamente los objetivos que ya pactó con Bruselas.
Lo que está pasando afecta directamente a tu bolsillo: sin presupuestos nuevos, el Estado no puede invertir en servicios públicos ni cambiar su gasto. Los hospitales, escuelas y carreteras siguen con el dinero de hace tres años. Si el Gobierno usa finalmente los objetivos de Bruselas sin votación del Congreso, los recursos para comunidades autónomas podrían bajar. Todo esto aumenta la probabilidad de que haya elecciones antes del 2027, porque ningún partido cree que se aprueben nuevos presupuestos.