
Miles de personas que llegaron a Ceuta sin papeles siguen durmiendo en la calle hace más de veinte días. El Gobierno prometió abrir centros con camas pero no lo ha hecho. Los vecinos que los ayudan voluntariamente están cansados y amenazan con dejar de hacerlo.
Ceuta es una ciudad española en el norte de África, rodeada de Marruecos. Últimamente, muchas personas de países pobres intentan cruzar a Ceuta o a España buscando una vida mejor. El Gobierno es el equipo de políticos que dirige el país. Cuando llegan muchos migrantes de golpe, no hay suficientes camas ni lugares donde alojarlos dignamente. Los vecinos de Ceuta, sin que nadie les pida permiso, han estado dándoles comida y un lugar donde dormir en pistas deportivas. Pero llevan más de veinte días así, en condiciones muy malas, y los vecinos están cansados de tener que hacerlo solos. El Gobierno dijo que abriría cuatro centros con 1.500 camas de forma rápida, pero todavía no ha pasado nada.
La situación en Ceuta afecta a dos cosas concretas: a los migrantes, que duermen en la calle en condiciones peligrosas, especialmente niños y niñas; y a los vecinos, que están cansados de suplir a las instituciones. Si el Gobierno no actúa rápido, pueden pasar dos cosas: que los voluntarios dejen de ayudar (y la crisis empeore) o que crezca el enfado de la población local. Lo urgente ahora es abrir esos centros que se prometieron y establecer cuándo pasará exactamente.