
El Gobierno acaba de aprobar una ley nueva que prohíbe fumar en terrazas, playas y piscinas, y también controla más los cigarrillos electrónicos. Aunque cada vez hay menos fumadores en España, el Estado gana más dinero que nunca con los impuestos al tabaco: casi 7.300 millones de euros en 2025.
El Gobierno es quien dirige el país y hace las leyes. Cuando alguien compra un paquete de cigarrillos, una parte del precio es un impuesto que se lo lleva el Estado. Hace años, fumar era normal en casi cualquier sitio. Poco a poco, España ha ido prohibiendo fumar en bares cerrados, oficinas y otros lugares para proteger la salud. Ahora quieren ir más allá: prohibir también en terrazas al aire libre, playas y piscinas. Al mismo tiempo, cada vez fuman menos personas, pero como los impuestos son altos, el Estado recauda casi lo mismo que hace 15 años. Esta nueva ley es la última batalla del Gobierno contra el tabaco.
En la práctica, esta ley afecta directamente a los fumadores: tendrán menos sitios donde fumar. Para bares y restaurantes con terrazas, significa cambios en cómo captan clientes. Para los no fumadores, menos humo en lugares públicos. El dinero que el Estado gana con impuestos al tabaco sirve para sanidad pública. Lo que sí está claro es que fumar es cada vez más caro y más restringido en España.