
El Gobierno español apenas consigue aprobar leyes porque sus aliados en el Congreso lo bloquean constantemente. El PP dice que es porque Sánchez solo piensa en defenderse de problemas legales. Mientras tanto, en Andalucía, Juanma Moreno necesita los votos de Vox para ser presidente, lo que muestra cuánto le cuestan los apoyos políticos en toda España.
Pedro Sánchez (presidente del Gobierno español, del PSOE, que es el partido de centro-izquierda tradicional) necesita que otros partidos pequeños voten a favor en el Congreso de los Diputados (la cámara baja del Parlamento) para aprobar leyes. Esos partidos son Junts (independentista catalán), PNV (nacionalista vasco) y Podemos (de izquierda radical). Hace tres años ganó las elecciones pero sin mayoría, así que depende de negociar cada ley. La situación ha empeorado: Junts le pide que renuncie, Podemos critica que no haga nada, y el PNV está decepcionado por escándalos de corrupción en el PSOE. El resultado es que casi ninguna ley sale adelante. La derecha (PP) lo ve como oportunidad para atacar. Y en Andalucía ocurre algo parecido: Moreno (PP) ganó las elecciones regionales pero necesita a Vox (ultraderecha) para tener mayoría.
En la práctica, esto significa que casi nada cambia en España. El Gobierno no puede aprobar nuevos presupuestos, leyes sobre vivienda, educación o sanidad quedan estancadas. El dinero público no se distribuye bien porque faltan presupuestos. Los servicios públicos funcionan con lo de antes, sin mejoras. Los políticos pierden tiempo en peleas en lugar de gobernar. Y los ciudadanos normales notan que los problemas de verdad (vivienda cara, sueldos bajos, falta de médicos) no se resuelven porque no hay mayorías para leyes que los solucionen.