
El Gobierno español había planeado usar polideportivos en Ceuta para alojar a los miles de migrantes que llegaron en julio. Los ceutíes se enfadaron mucho y salieron a la calle a protestar. Ahora el Gobierno da marcha atrás y busca otros espacios para no usar los polideportivos.
Ceuta es una pequeña ciudad española en África, al norte de Marruecos. A finales de julio, miles de personas intentaron cruzar desde Marruecos a Ceuta en busca de una vida mejor en Europa. El Gobierno español (que es el equipo que dirige el país, actualmente liderado por Pedro Sánchez) decidió usar polideportivos (edificios donde juegan al fútbol, baloncesto, etc.) para alojar temporalmente a estos migrantes mientras se procesaban sus solicitudes. Pero los ciudadanos de Ceuta no querían eso: protestaron en la calle porque piensan que los polideportivos son para que sus hijos hagan deporte, no para alojar a migrantes. El presidente local, Juan Jesús Vivas, se enfadó mucho con el Gobierno central. Presionados por esta reacción, los ministros han decidido cancelar la idea de los polideportivos y buscar otros lugares.
Lo que está pasando en Ceuta muestra una tensión real: la ciudad está desbordada con miles de personas que no tienen dónde dormir, y al mismo tiempo los ceutíes no quieren que se usen sus equipamientos públicos. El Gobierno necesita encontrar lugares alternativos rápidamente, porque mientras tanto los migrantes siguen sin un sitio decente para dormir. Sea cual sea la solución, requiere coordinación entre el Gobierno central, el local y Marruecos. Los ciudadanos normales de Ceuta, y los migrantes, necesitan que esto se resuelva pronto.