
El Gobierno ha decidido seguir bajando los impuestos de la gasolina y el gasóleo para que no salga tan caro llenar el depósito. También va a actualizar sus cálculos sobre cómo está afectando la guerra de Irán a los precios y la economía española. Estas medidas ayudan a que la inflación no suba más.
Hace unos meses estalló una guerra en Irán que ha subido mucho el precio del petróleo y la gasolina en todo el mundo. El Gobierno español (dirigido por el presidente del Consejo de Ministros) creó un plan de protección con 80 medidas diferentes y 5.000 millones de euros para que los ciudadanos y las empresas sufrieran menos. Una de esas medidas es rebajar los impuestos que se cobran sobre la gasolina y el gasóleo, lo que hace que salga más barata en las gasolineras. El problema es que esa rebaja estaba a punto de acabarse el 1 de julio, así que hoy el Gobierno decide si la prorroga y por cuánto tiempo. Además, hoy presentan números nuevos sobre cuánto dinero pierde el Estado por estas ayudas y cuál es la situación real de la economía española.
Lo que importa en la práctica es que si el Gobierno renueva estas rebajas, la gasolina seguirá siendo más barata de lo que sería normalmente, al menos hasta finales de año. Esto afecta directamente a quien tiene coche, a los camioneros, a los agricultores y a cualquiera que dependa del transporte. El Gobierno pierde unos 2.500 millones de euros en impuestos por estas medidas, dinero que habría podido usar en educación o sanidad. A cambio, evita que la inflación suba más rápido y que la gente tenga menos poder de compra. Es un equilibrio complicado que cada uno valora según sus prioridades.